Enseñanza de la historia
Actualmente la “enseñanza” o
mejor dicho la didáctica de la historia es un ámbito en el cual se construyen
importantes debates, pues si bien su incorporación dentro de la formación de
los nuevos ciudadanos al surgir el Estado-Nación cumplió una función ideológica
y política; hoy en día adquiere nuevos sentidos y existen corrientes que buscan
incluso hablar, más que de enseñanza, de aprendizaje y construcción, entendidas
no sólo desde una perspectiva epistemológica o psicológica sino humana y
social. Por ello, ya no se enfoca en objetivos declarativos centrados en
conocimientos, sino en el desarrollo de competencias, habilidades de
pensamiento complejas y sobre todo de una conciencia social y colectiva que
genere claridad del potencial que cada uno tiene como sujetos históricos y se
empodere de su historicidad.
Discurso histórico escolar
En el orden de ideas antes
expuesto, si bien el discurso histórico escolar en un principio se configuró a
partir de la recuperación de la vida de los “héroes que nos dieron patria” y de
sus gestas heroicas, actualmente se busca hacer una trasposición didáctica de
lo que es la filosofía y teoría de la historia, la metodología y el discurso
historiográfico a partir de la recuperación de los procesos más significativos
del devenir de la humanidad y de la reflexión sobre las implicaciones de las
rupturas en los distintos bloques históricos para aprender de ellas y contar
con referentes que nos permitan contar con horizontes de futuro innovadores.
Historias generales
Tradicionalmente este enfoque buscaba la reconstrucción de
los grandes procesos de evolución de la humanidad a través del tiempo. Hoy en
día busca contar con un contrapeso que le dé un marco de explicación a las historias
particulares y a las visiones locales o regionales (microhistoria).
Investigación histórica
La investigación histórica implica el rastreo de fuentes que
nos proporcionen pistas e información acerca de los hechos, procesos y sujetos.
Sin embargo, es fundamental realizar un análisis crítico de las mismas para
ubicar su sentido, temporalidad, intención, etcétera.
La investigación histórica no es un mero ejercicio teorético
o de reconstrucción descriptiva de los hechos. Para mí, ante todo, implica la búsqueda
de una explicación que nos permita comprender la complejidad de la realidad
constituida históricamente a fin de vislumbrar posibilidades para el presente y
el futuro.
A partir de lo anterior, en mi
práctica docente busco ante todo que el estudiante se reconozca como un sujeto
de cambio y transformación capaz, no sólo de reconocer en el pasado la
experiencia y razones de las personas que nos antecedieron, sino sobre todo de
explicar la circunstancia presente y prefigurar la construcción de un futuro
deseable para todos, basado en el respeto a la diversidad, el reconocimiento de
la pluralidad, la contradicción y el disenso. Para ello, es necesario enfrentar
a los estudiantes no a un discurso historiográfico sino a diferentes
interpretaciones y trabajar junto con ellos a partir de situaciones problema
que nos obliguen a reconstruir los elementos presentes en ellas a través de la
confrontación e interpretación de fuentes de información que nos permitan
reconstruir lo más ampliamente posible la complejidad de los hechos para
comprenderlos y dilucidar la contradicción implícita en ellos a fin de tomar
una decisión.